jueves, 5 de abril de 2012

Señora de rojo sobre fondo gris, Miguel Delibes


Señora de rojo sobre fondo gris nos transmite los sentimientos amorosos más profundos de un pintor hacia su mujer, Ana. Su autor, Miguel Delibes, nos regala en sus obras un ambiente ligado a la Transición, puesto que es una de las grandes figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil.
Natural de Valladolid, ha tanteado el mundo del periodismo, para finalmente consolidar su carrera profesional como escritor. En el libro señora de rojo sobre fondo gris encontramos un paralelismo entre el relato y la vida personal del autor. Esto es, por ejemplo como Miguel Delibes refleja en la historia la pesadumbre por la muerte de su mujer en 1974, mediante la muerte de la mujer del protagonista: Ana.
Este novelista, además de contar con una larga extensión de libros en su currículum, es miembro de la Real Academia Española y ha recibido varios premios.
El protagonista del libro es un pintor que, sumido en una crisis de creatividad, ve día tras día como la enfermedad de su mujer va deteriorando cada vez más su pintura. El pintor cuenta a su hija mayor todos sus recuerdos, haciendo especial hincapié en los referidos a su mujer, ya fallecida.
El título del libro se debe a un cuadro pintado por un viejo pintor viudo por el que Ana sentía simpatía y al cual cuidaba. Este hombre pinta un cuadro en el que capta su mejor momento: "fue en esa etapa cuando le pintó el famoso retrato con el vestido rojo, un collar de perlas de dos vueltas y guantes hasta el codo […] eludió el fondo; únicamente una mancha gris azulada, muy oscura, en contraste con el rojo del vestido".
Ana, esa mujer de ojos castaños, con su frágil cuello y su delgadez, desprende una tremenda sensación de plenitud, con una increíble capacidad para crear ambientes y tratar a las personas de tal modo que las hace sentir especiales a todas y cada una de ellas. “Afrontaba en cada caso a los desconocidos con una calidez tan específica que cada uno quedaba con la ilusión de haber sido distinguido por ella”. Con esta admiración y entusiasmo hacia la figura femenina de Ana nos habla Miguel Delibes a lo largo de todo el libro. Una historia de amor contada con el más pleno sentimiento de sinceridad.
Como aspecto secundario del relato, aparece la historia de la hija del protagonista, que junto a su marido se halla en la cárcel por incumplimiento con el régimen. Este tema tiene una especial relevancia por el momento en que se escribió el libro: 1976; momento de plena transición española.
Ana, a pesar de su enfermedad, todas las semanas afronta la visita a la cárcel con una alegría pasmosa. Esta es una cualidad de Ana muy destacada constantemente en el libro: el hacer que todo sea más llevadero, más ligero, creando un ambiente de tranquilidad a pesar de todos los problemas que llevan a cuestas. “Una mujer, que con su sola presencia alegraba la pesadumbre de vivir”, según dice Miguel Delibes en boca de Evelio Estefania, durante su discurso en la ceremonia de ingreso en Bellas Artes de su marido. Una cita lo suficientemente significativa, que junto a otras que ahora citaré, componen el conjunto que hacen que la historia tenga cierto punto filosófico.
En relación con el periodismo, en el libro aparecen algunos personajes escritores, como es el caso de Primitivo Lasquetti, el escritor maldito. Se trata de un crítico que escribe para una revista. En general en la obra no aparecen más menciones sobre la comunicación o el periodismo, a parte de la manera en que nos cuenta Miguel Delibes la historia: a través del personaje principal que ciertamente se dirige a su hija, tal vez con una carta o simplemente de forma oral.
Miguel Delibes quiere reflejar una historia que puede suceder en la realidad y como bien sabemos, ésta es así de cruda: “la muerte es inevitable”.

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