Indudable
poeta y definitivamente, periodista
La
televisión pública, una vez más, ha logrado realizar un trabajo maravilloso,
esta vez sobre la vida del poeta Miguel Hernández. No obstante, para quienes
estudiamos en la Universidad de Elche, Miguel Hernández no es un poeta
cualquiera, es más que eso, es quien da nombre a nuestro lugar de estudio y
quien, muchas veces sin percatarnos, está presente en nuestro día a día.
Radio
Televisión Española se ha encargado a través de éste documental, de narrar las
andanzas más admirables de Miguel Hernández, pero también sus momentos más
críticos, en los que desamparado en Madrid, hubo de pedir dinero y suplicar a
los escritores más respetados del momento un espacio entre sus mentes
privilegiadas para lograr que le publicaran algunos de sus escritos.
Miguel
Hernández actúa como periodista y corresponsal de guerra, siempre reivindicando
una mayor honestidad en la prensa. Fue un hombre que desde muy joven mantuvo un
vicio propio de quien lleva el periodismo por dentro: el de llevar consigo
siempre un libro, un cuaderno y un bolígrafo para no perder oportunidad de
tomar notas sobre cualquier asunto que más tarde pudiera ser convertido en
artículo, o más probablemente, en un poema.
La
valentía y humildad que mostró Miguel Hernández al hacerse pasar por
mecanógrafo sin mayores intenciones que las de vivir la Guerra Civil desde las
trincheras, se ve reflejada en la información que durante esta época manda el
poeta, cargada de de sentido y realidad,
y siempre influenciada por su amor incondicional a la poesía. A pesar de ésta
indudable dedicación hacia los versos, considero a Miguel Hernández un
periodista, pues digno de llamarse así es aquél que decide ponerse al frete del
combate y ver en primera personas los sufrimientos que derivan de un conflicto
tal como fue la Guerra Civil; y más aplaudible si cabe es el hecho de que la
única finalidad de someterse a estos peligros, no fuera otra que la de contar
desde la experiencia personal este conflicto bélico.
A
mediados de los años 30 del siglo pasado, fueron muchos los escritores y
periodistas que tuvieron un gran papel al frente de las revistas editadas
durante la Guerra Civil española, pero también fueron muchos los que desde su
posición privilegiada, al contrario que Miguel Hernández, contaron los hechos
desde un punto de vista escaso por carecer de las vivencias personales con las
que impregnar sus relatos. En numerosas obras de éste poeta oriolano, se
percibe la cercanía y el sentimiento con el que se narran las hostilidades.
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Tristes guerras
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.

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