jueves, 5 de abril de 2012

Centenario de Miguel Hernández

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/miguel-hernandez/924754/


Indudable poeta y definitivamente, periodista
La televisión pública, una vez más, ha logrado realizar un trabajo maravilloso, esta vez sobre la vida del poeta Miguel Hernández. No obstante, para quienes estudiamos en la Universidad de Elche, Miguel Hernández no es un poeta cualquiera, es más que eso, es quien da nombre a nuestro lugar de estudio y quien, muchas veces sin percatarnos, está presente en nuestro día a día.
Radio Televisión Española se ha encargado a través de éste documental, de narrar las andanzas más admirables de Miguel Hernández, pero también sus momentos más críticos, en los que desamparado en Madrid, hubo de pedir dinero y suplicar a los escritores más respetados del momento un espacio entre sus mentes privilegiadas para lograr que le publicaran algunos de sus escritos.
Miguel Hernández actúa como periodista y corresponsal de guerra, siempre reivindicando una mayor honestidad en la prensa. Fue un hombre que desde muy joven mantuvo un vicio propio de quien lleva el periodismo por dentro: el de llevar consigo siempre un libro, un cuaderno y un bolígrafo para no perder oportunidad de tomar notas sobre cualquier asunto que más tarde pudiera ser convertido en artículo, o más probablemente, en un poema.
La valentía y humildad que mostró Miguel Hernández al hacerse pasar por mecanógrafo sin mayores intenciones que las de vivir la Guerra Civil desde las trincheras, se ve reflejada en la información que durante esta época manda el poeta, cargada de  de sentido y realidad, y siempre influenciada por su amor incondicional a la poesía. A pesar de ésta indudable dedicación hacia los versos, considero a Miguel Hernández un periodista, pues digno de llamarse así es aquél que decide ponerse al frete del combate y ver en primera personas los sufrimientos que derivan de un conflicto tal como fue la Guerra Civil; y más aplaudible si cabe es el hecho de que la única finalidad de someterse a estos peligros, no fuera otra que la de contar desde la experiencia personal este conflicto bélico.
A mediados de los años 30 del siglo pasado, fueron muchos los escritores y periodistas que tuvieron un gran papel al frente de las revistas editadas durante la Guerra Civil española, pero también fueron muchos los que desde su posición privilegiada, al contrario que Miguel Hernández, contaron los hechos desde un punto de vista escaso por carecer de las vivencias personales con las que impregnar sus relatos. En numerosas obras de éste poeta oriolano, se percibe la cercanía y el sentimiento con el que se narran las hostilidades.

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Tristes guerras

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.




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