martes, 17 de abril de 2012

Encanto multicultural en Ámsterdam

Los turistas pasean por Ámsterdam, en concreto por la calle Nieuwebrugsteeg. No importa que esa mañana el tiempo haya dado un giro radical y a pesar de estar en pleno verano, sea necesario pasear con ropa invernal, pues han venido a disfrutar de los encantos de la ciudad y no hay tiempo que perder.
Constantemente se observan personas saturadas de mapas y guías turísticas para no perder detalle de todo lo que tienen a su alrededor: el Barrio Rojo, la Plaza Dam, el Museo Van Gogh, el mercado de las flores y un sin fin de lugares que visitar.

La bicicleta, el transporte rey
Llama la atención la gran cantidad de bicicletas que inundan la ciudad, cosa que contribuye no solo a la mejora medioambiental, sino también al atractivo visual de la localidad. Gracias a esta sana costumbre las calles más céntricas de la ciudad no tienen que estar cubiertas del asfalto al que tan acostumbrados estamos por aquí, sino que todo son zonas peatonales forradas de adoquines por donde pasear tranquilamente, dejando espacio por supuesto a las bicicletas.
Entre las viviendas el color marrón del ladrillo tiene todo el protagonismo en las fachadas, acompañado del blanco y en ocasiones rojo, que bordea los grandes ventanales.
Pero en este caso llama especialmente la atención la casa del centro de la imagen, pues se trata de un edificio que con el paso de los años se ha ido desplazando hacia delante. 
La capital de Holanda es una ciudad regida por el lema “vive y deja vivir”, un lugar tolerante y multicultural que comparten personas de 178 nacionalidades distintas, según los últimos datos del Servicio de Investigación y Estadística.
El símbolo más emblemático de la ciudad son las tres equis. Se trata de una imagen que se repite constantemente como es el caso de las señales que indican las direcciones de las calles, como se aprecia a la izquierda de la imagen. Estas “XXX” representan los tres grandes enemigos naturales que ha padecido la ciudad a lo largo de su historia: el fuego, debido a que muchas casas son de madera, el agua, por las inundaciones y la epidemia de peste.

Los edificios se desplazan en la capital holandesa
Si hay algo que llama la atención al pasear por las calles y puentes de Ámsterdam son las casas: viviendas muy pintorescas que raramente superan los cuatro pisos de altura.
El frío que acecha la ciudad durante el invierno también deja huella en la arquitectura del lugar, pues por ello se observan unos tejados muy inclinados que facilitan que la gravedad ejerza su función sobre la nieve.
Puesto que la capital holandesa se ha ido edificando al rededor y en el interior del río Ámstel, las construcciones se asientan en su gran mayoría sobre el agua. Debido a estas circunstancias, casas como éstas se han ido moviendo poco a poco, de manera que actualmente se encuentran inclinadas ligeramente hacia delante.
Se conservan las casas de ladrillo propias de la arquitectura de los siglos XVI y XVII, con enormes ventanas para aprovechar al máximo las horas de luz natural.
Otro dato curioso en estos edificios es la polea que tienen en la parte superior de la fachada que se emplea para las mudanzas, puesto que las escaleras de estas edificaciones se caracterizan por ser muy empinadas y especialmente estrechas.

jueves, 5 de abril de 2012

¿Cómo decirte adiós?


http://www.youtube.com/watch?v=YHxLAEowOGQ



Corto: La explicación (2005) 10’

Director y guionista: Curro Novallas

Reparto: Gustavo Salmerón y Ximena Suárez






Quien no se ha visto nunca en una situación así, lo hará tarde o temprano. El amor no es eterno aunque en ocasiones lo pueda parecer, y las relaciones no son ni mucho menos perfectas. En La explicación, Curro Novallas narra de manera breve pero muy intensa el desamor que sufren la joven pareja de Marcos y Andrea (Gustavo Salmerón y Ximena Suárez).
Él, con gráficos y dibujos sin mucho sentido y carentes de sensatez, intenta explicarle a ella los defectos de su relación que en realidad no son más que meras excusas, detalles sin importancia que de repente la tienen porque el amor ciego que en su momento existió ha desaparecido.
Aunque previsible, el corto deja un buen sabor de boca: un primer plato algo amargo que queda endulzado por la magnífica canción de Françoise Hardy (Comment te dire adieu) de los originales y divertidos créditos.

Señora de rojo sobre fondo gris, Miguel Delibes


Señora de rojo sobre fondo gris nos transmite los sentimientos amorosos más profundos de un pintor hacia su mujer, Ana. Su autor, Miguel Delibes, nos regala en sus obras un ambiente ligado a la Transición, puesto que es una de las grandes figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil.
Natural de Valladolid, ha tanteado el mundo del periodismo, para finalmente consolidar su carrera profesional como escritor. En el libro señora de rojo sobre fondo gris encontramos un paralelismo entre el relato y la vida personal del autor. Esto es, por ejemplo como Miguel Delibes refleja en la historia la pesadumbre por la muerte de su mujer en 1974, mediante la muerte de la mujer del protagonista: Ana.
Este novelista, además de contar con una larga extensión de libros en su currículum, es miembro de la Real Academia Española y ha recibido varios premios.
El protagonista del libro es un pintor que, sumido en una crisis de creatividad, ve día tras día como la enfermedad de su mujer va deteriorando cada vez más su pintura. El pintor cuenta a su hija mayor todos sus recuerdos, haciendo especial hincapié en los referidos a su mujer, ya fallecida.
El título del libro se debe a un cuadro pintado por un viejo pintor viudo por el que Ana sentía simpatía y al cual cuidaba. Este hombre pinta un cuadro en el que capta su mejor momento: "fue en esa etapa cuando le pintó el famoso retrato con el vestido rojo, un collar de perlas de dos vueltas y guantes hasta el codo […] eludió el fondo; únicamente una mancha gris azulada, muy oscura, en contraste con el rojo del vestido".
Ana, esa mujer de ojos castaños, con su frágil cuello y su delgadez, desprende una tremenda sensación de plenitud, con una increíble capacidad para crear ambientes y tratar a las personas de tal modo que las hace sentir especiales a todas y cada una de ellas. “Afrontaba en cada caso a los desconocidos con una calidez tan específica que cada uno quedaba con la ilusión de haber sido distinguido por ella”. Con esta admiración y entusiasmo hacia la figura femenina de Ana nos habla Miguel Delibes a lo largo de todo el libro. Una historia de amor contada con el más pleno sentimiento de sinceridad.
Como aspecto secundario del relato, aparece la historia de la hija del protagonista, que junto a su marido se halla en la cárcel por incumplimiento con el régimen. Este tema tiene una especial relevancia por el momento en que se escribió el libro: 1976; momento de plena transición española.
Ana, a pesar de su enfermedad, todas las semanas afronta la visita a la cárcel con una alegría pasmosa. Esta es una cualidad de Ana muy destacada constantemente en el libro: el hacer que todo sea más llevadero, más ligero, creando un ambiente de tranquilidad a pesar de todos los problemas que llevan a cuestas. “Una mujer, que con su sola presencia alegraba la pesadumbre de vivir”, según dice Miguel Delibes en boca de Evelio Estefania, durante su discurso en la ceremonia de ingreso en Bellas Artes de su marido. Una cita lo suficientemente significativa, que junto a otras que ahora citaré, componen el conjunto que hacen que la historia tenga cierto punto filosófico.
En relación con el periodismo, en el libro aparecen algunos personajes escritores, como es el caso de Primitivo Lasquetti, el escritor maldito. Se trata de un crítico que escribe para una revista. En general en la obra no aparecen más menciones sobre la comunicación o el periodismo, a parte de la manera en que nos cuenta Miguel Delibes la historia: a través del personaje principal que ciertamente se dirige a su hija, tal vez con una carta o simplemente de forma oral.
Miguel Delibes quiere reflejar una historia que puede suceder en la realidad y como bien sabemos, ésta es así de cruda: “la muerte es inevitable”.

SOLDADOS DE SALAMINA, Javier Cercas.


Un libro del que se aprende. Tal vez no sea totalmente cierta la historia que nos cuenta Javier Cercas, pero sin  duda es un relato que pica la curiosidad del lector en cuanto a la historia de nuestro país.
En Soldados de Salamina se cuenta el relato de un joven periodista que topa por casualidad con la historia desconocida por muchos, sobre un episodio de la Guerra Civil española y se dispone a reconstruirla, más por curiosidad que como parte de su trabajo.
Las tropas republicanas se retiran hacia la frontera francesa tras su estancia en Barcelona, y en medio del desorden de la desbandada alguien toma la decisión de fusilar a un grupo de presos franquistas. Entre ellos se haya Rafael Sánchez Mazas, fundador de la Falange. Sánchez Mazas consigue escapar del fusilamiento gracias a la misericordia de un soldado republicano que tras apuntarle decide dejarlo escapar.
Javier Cercas (protagonista del libro y quien cuenta la historia en primera persona) pretende con este libro dar a conocer parte de la Guerra Civil, recordar y hacer que la gente recuerde y en cierto modo, agradezca a todas aquellas personas que participaron en ella y que alguna vez fueron el héroe que nos salvó en su momento.
Es de admirar la pericia del escritor a la hora de mezclar la realidad y la ficción. Utiliza personajes en su mayoría reales, e incluso el propio Javier Cercas se incluye como el periodista y protagonista que nos narra su novela. Esta amalgama de realidad y ficción dota a la novela de tal credibilidad, que el lector puede pensar que el protagonista narrador es real y que no puede ser otro que el propio escritor.
Soldados de Salamina pone su granito de arena al hacer que personajes anónimos o en el olvido sean reconocidos y, por qué no, admirados por muchos jóvenes  que, en parte porque no vivimos esa época ni las consecuencias directas de la misma y en parte debido al poco interés por nuestra historia, están en el olvido. Pero sin duda alguna todo lo que ahora tenemos o vivimos forma parte de los restos de aquel acontecimiento.
La lección de historia no termina ahí, puesto que el título hace referencia a la batalla de Salamina, combate naval que tuvo lugar en el año 480 a. C. y que forma parte de lo que se conoce como la 2º Guerra Médica entre los persas y los griegos. Creo que me informé a cerca de ese conflicto fundamentalmente porque no entendía muy bien la relación que hay entre esos soldados de Salamina y los que Javier Cercas menciona en su libro; pero ahora no importa el por qué de mi interés  en la batalla de Salamina, la cuestión es aprender cosas nuevas, que nunca está de más.

Centenario de Miguel Hernández

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-documental/miguel-hernandez/924754/


Indudable poeta y definitivamente, periodista
La televisión pública, una vez más, ha logrado realizar un trabajo maravilloso, esta vez sobre la vida del poeta Miguel Hernández. No obstante, para quienes estudiamos en la Universidad de Elche, Miguel Hernández no es un poeta cualquiera, es más que eso, es quien da nombre a nuestro lugar de estudio y quien, muchas veces sin percatarnos, está presente en nuestro día a día.
Radio Televisión Española se ha encargado a través de éste documental, de narrar las andanzas más admirables de Miguel Hernández, pero también sus momentos más críticos, en los que desamparado en Madrid, hubo de pedir dinero y suplicar a los escritores más respetados del momento un espacio entre sus mentes privilegiadas para lograr que le publicaran algunos de sus escritos.
Miguel Hernández actúa como periodista y corresponsal de guerra, siempre reivindicando una mayor honestidad en la prensa. Fue un hombre que desde muy joven mantuvo un vicio propio de quien lleva el periodismo por dentro: el de llevar consigo siempre un libro, un cuaderno y un bolígrafo para no perder oportunidad de tomar notas sobre cualquier asunto que más tarde pudiera ser convertido en artículo, o más probablemente, en un poema.
La valentía y humildad que mostró Miguel Hernández al hacerse pasar por mecanógrafo sin mayores intenciones que las de vivir la Guerra Civil desde las trincheras, se ve reflejada en la información que durante esta época manda el poeta, cargada de  de sentido y realidad, y siempre influenciada por su amor incondicional a la poesía. A pesar de ésta indudable dedicación hacia los versos, considero a Miguel Hernández un periodista, pues digno de llamarse así es aquél que decide ponerse al frete del combate y ver en primera personas los sufrimientos que derivan de un conflicto tal como fue la Guerra Civil; y más aplaudible si cabe es el hecho de que la única finalidad de someterse a estos peligros, no fuera otra que la de contar desde la experiencia personal este conflicto bélico.
A mediados de los años 30 del siglo pasado, fueron muchos los escritores y periodistas que tuvieron un gran papel al frente de las revistas editadas durante la Guerra Civil española, pero también fueron muchos los que desde su posición privilegiada, al contrario que Miguel Hernández, contaron los hechos desde un punto de vista escaso por carecer de las vivencias personales con las que impregnar sus relatos. En numerosas obras de éste poeta oriolano, se percibe la cercanía y el sentimiento con el que se narran las hostilidades.

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Tristes guerras

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.

Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.




El 27,5% de los profesionales de la comunicación de Alicante carecen del título específico


Un cuarto de los periodistas alicantinos (24,6%) trabaja más de 46 horas a la semana
Según un estudio elaborado por el GICOV de la Universidad Miguel Hernández de Elche, sobre el perfil de los periodistas que trabajaban en la provincia de Alicante durante 2010, 48 de los
180 encuestados no tienen la licenciatura de Periodismo. De estos 48 periodistas, además, 16 carecen de cualquier tipo de formación universitaria. Por otro lado, de ese total de informadores entrevistados, el 24,6% dijeron trabajar más de 46 horas semanales, seguidos de un 57,7% que pasa en su puesto de trabajo entre 35 y 45 horas.
Gracias a este estudio elaborado por los diversos profesores de la UMH que constituyen el Grupo de Investigación en Comunicación de la Comunidad Valenciana, conocemos que más de la mitad (68%) de los periodistas alicantinos prolongan su jornada laboral, o bien en casa, o bien en el mismo lugar de trabajo.
Dentro de la profesión de los medios de comunicación, el método de acceso laboral más común es por medio de currículum, con un 38,4%. Sin embargo los contactos constituyen una fracción casi similar, en la forma que tienen los informadores alicantinos de conseguir su puesto de trabajo.

En prensa son mayoría
El sector más común en el que desempeñan su función los periodistas es el de la prensa y las revistas; pues de las 180 personas que se sometieron a las encuestas del GICOV, 64 trabajaban en este ámbito. Los datos anteriores no sorprenden, al conocer que el Diario Información da trabajo al 21,7% de los periodistas de la Comunidad Valenciana. 
Al sector de la comunicación escrita le sigue el de la televisión, con un 18,3% de periodistas de Alicante que trabajan en el medio audiovisual.

Un estudio demuestra que los periodistas no están mal pagados
A partir del estudio llevado a cabo por el GICOV (Grupo de Investigación en Comunicación de la Comunidad Valenciana) de la Universidad Miguel Hernández, podemos deducir que los periodistas no están mal pagados, a pesar de lo que habitualmente se suele escuchar. Esto se puede afirmar, ya que el 80% de los informadores de la provincia de Alicante cobran entre los 1000 y los 3000€ al mes.

Del total de periodistas que se sometieron a las encuestas realizadas durante 2010, casi la mitad (48%) tienen una jornada laboral partida, y solo 10 (5,7%) del total de los 180 encuestados trabajan a media jornada. Por último, cabe destacar, que Internet solo es el medio de trabajo del 1,1% de los periodistas alicantinos.




Deseducación mediática


Actualmente en nuestro país vivimos una tremenda crisis económica, pero creo que otra crisis no menos importante en nuestra sociedad es la crisis cultural o educativa, del conocimiento la podríamos llamar.
Tal vez por que estamos inmersos en el día a día universitario, tal vez por que no queremos o no nos interesa enterarnos, pero la realidad es que el fracaso escolar en España es del 30% (esto es, sin el título de la ESO)1. Y los medios de comunicación tienen parte de culpa en esto, en especial la televisión, que sigue siendo el soporte más utilizado por la población, ya sea para informarse o a merced del entretenimiento.
Cada vez más los niños se educan sentados frente al televisor, lo cual no tendría que ser perjudicial si los padres establecieran ciertos horarios y las emisoras tuvieran más tacto en sus programaciones. A todas horas podemos encontrar canales cuyos programas no son lo más adecuado para un niño, no solo por el contenido que a menudo sobrepasa los umbrales de violencia, sino también por el vocabulario empleado que deja mucho que desear.
Los periodistas tienen poder. Este es un hecho innegable y del que no se debe abusar. Los periódicos, la televisión y la cultura periodística en general son responsables de la ética del día a día en una medida incluso mayor de la que pueda serlo cualquier reglamento político teórico.
La influencia que los medios de comunicación llega a ejercer en las personas es asombrosa. Los periódicos por ejemplo, son el referente informativo de muchísimas personas, aunque la televisión continúa siendo la protagonista, con un índice de un 92% de la población que la utilizan como espacio de referencia informativo2.
A pesar de que la diversidad de noticias en la actualidad es abrumadora, cada vez las personas se informan menos mediante los medios tradicionales, mientras que Internet se abre un gran camino en el mundo de la información. Este gran gigante de la comunicación llega a pasos agigantados y abarca ya todos los ámbitos de la sociedad, en especial en la vida de los más jóvenes, quienes constituyen la gran mayoría del 63% de usuarios  alrededor del mundo, con los que ya cuenta Internet3.
 La red ofrece cantidades ingentes de información que conducen paradójicamente a la desinformación. Las noticias se ofrecen descontextualizadas en muchas ocasiones y dan lugar a que la gente poco conocedora de los temas de los que versan las noticias, se vean en cierto modo engañados. Aunque a veces no se trata de un engaño premeditado ni intencionado, ocurre y no hay que olvidar en ningún momento que los medios de comunicación informan, pero ante todo educan.
En el mundo hay cerca de 100 millones de personas que acceden a Internet. Los bitácoras y las redes sociales ocupan un papel vital en este espacio de la comunicación, en el que más del 41% de los usuarios tiene un blog. Con estos mecanismos el periodismo ciudadano, o mejor la participación ciudadana supone que los ciudadanos dispongan de mayores cantidades de información; esto sin dejar de tener en cuenta que muchas veces se trata de una información escueta y sin contrastar puesto que detrás no está el trabajo de un profesional de la comunicación.
Sorprende que la media del número de fuentes en los informativos de la radio y la televisión de las principales cadenas españolas no llegue ni siquiera a uno. Deberíamos replantearnos estas cifras, pues información poco contrastada y de baja calidad ya se encuentra, como he comentado en Internet. ¿No es la documentación la base del periodismo? Si esto es cierto (y creo que indiscutible) cómo es posible que los principales canales de información en España empleen 0,71 fuentes por noticia4 (el plural en fuentes en este caso, obviamente, resulta retórico).
Algo falla. Nadie refutaría que los informativos de TVE por ejemplo, se tratan de periodismo de calidad, pues detrás hay un gran equipo de profesionales que realizan los esfuerzos necesarios para que así sea. Pero, sí es mucho más sencillo discutir si una cadena que ofrece una media de 0,57 fuentes consultadas por pieza, realiza o no periodismo de calidad. Es algo contradictorio, pues no se puede informar y ofrecer la máxima veracidad si no se lleva a cabo un mínimo de investigación; y no creo que las medias ofrecidas alcancen el umbral necesario para informar verazmente y por supuesto, educar.


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“El periodismo es por naturaleza un proceso subjetivo. Le resulta tan inevitable generar y proyectar opiniones como a una vaca dar leche. Ya sean deliberados o involuntarios, declarados o encubiertos, los comentarios forman parte consustancial de este oficio. Negarlo es como decir que la tinta no deja marca sobre el papel”. 
(El periodista universal, David Randall, 1996)

Parte de mi historia


Nací en Crevillente en noviembre de 1991 y siempre fui la niña rubia de los ojos muy oscuros. Con apenas tres años salía todas las tardes de la guardería para comer en casa de mi abuela esos fideos, ese trozo de merluza o cualquier otra cosa que, aunque no fuera de mi agrado, terminaba comiendo. Cuando no llevaba ni dos añitos por el mundo ya parecía que no me iba a callar nunca y hasta la vecina, de escucharme por el patio de la cocina entablar unos monólogos que ni siquiera mi madre lograba entender, le dijo un día a mi abuela: “con lo que habla esta niña, como poco nos va a salir ministra”. Obviamente yo no recuerdo todos estos detalles, las anécdotas, los regresos de la guardería o la celebración de la boda de mis padres a la que tuve la suerte de asistir, pero como todos, imagino que a base de fotografías e historias que se desentierran en las sobremesas familiares, nos vamos imaginando como sucedía todo, en cierto modo recreamos nuestra propia infancia con la información que nos van prestando los nuestros.
Tras esa época de mi vida llegó el momento de mudarse a La Vila Joiosa, de donde es mi padre y donde he pasado unos dieciséis años de mi vida. Fui al colegio como cualquier otra niña y disfruté como nadie de los recreos a las 11 de la mañana, en los que tenías que engullir el sándwich y el zumo a toda prisa para correr a reservar una pista de futbol, hacerte con los columpios de la zona Este del patio del colegio o hacer el esprín de tu vida para lograr ser el primero en tocar el palo de la canasta y así no pagarla jugando al escondite. Recuerdo la ilusión con la que llegaba a casa el día que el profesor nos pedía un cuento para la semana siguiente con motivo del concurso Sambori; recuerdo el tiempo que dedicaba durante esas tarde a imaginar una historia y consultarla con mis padres para que me aconsejaran en cada momento; sin embargo no recuerdo que por aquellos tiempos pensase en estudiar Periodismo en la universidad de Elche, ni en volver a vivir con mi abuela en Crevillente porque está más cerca del campus que mi casa, pero sí estoy segura, que en mi interior ya sospechaba que lo de escribir podía ser lo mío. Y ahora aquí estoy, en la Universidad Miguel Hernández haciendo realidad uno de mis sueños del que no fui consciente hasta llegar a bachillerato, pero que sin duda me ha acompañado gran parte de mi vida.

Una relación de película



¿Qué tiene el periodismo que atrae tanto a los directores de cine? Algo debe tener esta profesión, pues al recorrer la historia del cine observamos que son numerosos los directores que le han dedicado un trozo de celuloide. Desde los años 20 del siglo pasado y hasta la actualidad, se han realizado más de mil películas en cuyas historias aparece la profesión periodística, si bien no siempre como protagonista, al menos sí como actor secundario.
Grandes periodistas, reporteros sin escrúpulos, magnates, presentadores y productores de televisión, todos han tenido cabida en algún largometraje a lo largo de la historia del cine.
Aunque, cierto es que no alcanza el protagonismo de otras profesiones en el cine, como la de policías o investigadores, no cabe duda que las aventuras de los reporteros obtienen buenos resultados en la gran pantalla.
Las películas reflejan la realidad y al mismo tiempo la crean. ¿Son los periodistas tal y como se los representa en la gran pantalla o esos estereotipos tienen poco que ver con la realidad?
Como regla general al periodista se le retrata como el gran buscador de la verdad, como el portador de la ética moral y el responsable de destapar la corrupción y los crímenes más enrevesados. Reporteros de este tipo los encontramos en películas como El cuarto poder, Todos los hombres del presidente o Zódiac, donde la investigación y la moralidad de la profesión periodística pasan por encima de todo interés privado.
En películas como Íntimo y personal, aun se carga de más responsabilidad al periodista. Va más allá y se retrata al periodista como un experto, una persona que debe saber llegar al público con cierto sacrificio. 
No obstante, en otras ocasiones ha sido muy habitual topar con películas en las que el reportero es aquélla persona distante con sus más allegados e inseparable y fiel a su trabajo, al cual da preferencia ante todo tipo de compromisos.
El cine no le hace ascos a ningún medio, no importa televisión, radio o prensa, todos ellos han caído en las zarpas del séptimo arte. No podemos decir lo mismo del periodismo digital, que debido a su temprana populización, solo encuentra su reflejo en la recién estrenada película La red social, dirigida por David Fincher y estrenada en cines en octubre de 2010.
La importancia de los medios de comunicación es un tema bastante tratado en el cine, donde muchas veces, se pone en tela de juicio la profesionalidad de los periodistas. Pero también hay que destacar que gracias al protagonismo que se le a dado al ámbito del Periodismo en la gran pantalla, hoy día podemos hacernos una idea más exacta de cómo funcionan las redacciones y las investigaciones periodísticas.

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Ahí van unas cuantas películas que reflejan el mundo del periodismo:
- El último testigo. Es una película del año 1974 dirigida por Alan J. Pakula y protagonizada por Warren Beatty.
Grita libertad. Un film dirigido por Richard Attenborough en el año 1987.
Héroe por accidente. Se trata de un largometraje de 1992 protagonizada por Dustin Hoffman, Andy García y Geena Davis; y dirigido en EEUU por Stephen Frears.
The Paper. Detrás de la noticia. Dirigida por Ron Howard en 1994.
Mad City. Película de 1997, también estadounidense, dirigida por Costa-Gavras y protagonizada por John Travolta y Dustin Hoffman.